viernes, 6 de enero de 2012

La muerte (1). ¿Y si las máquinas muriesen?

En opinión de algunos, nada nos define más como especie que nuestra consciencia de la muerte. Sólo siendo muy generosos, y algo superficiales, podríamos conceder que algún animal no humano sabe que va a morir. Ya os conté que, en realidad, los lemmings no se suicidan. Ahora os añado que es un mito que los elefantes moribundos se encaminen hacia cementerios de proboscídeos. 
Seguramente el tipo o la tipa que por primera vez sospechó, con aterradora probabilidad, que iba a morir, y que quizás se rebeló ante tan atroz pensamiento, fuera el primer humano. Luego vinieron las diversas tradiciones culturales de enterramientos, incineraciones, despedidas y creencias en travesías hacia unos u otros masallás.

Siguiendo mi costumbre, se me ocurre ofreceros, querido discipulado, un par de muestras más que interesantes de cómo el cine ha presentado la muerte y algunos de los sentimientos y reflexiones que suscita. 
Empezamos enlazando con la cuestión, vista hace poco, de la posible humanidad de las máquinas. Si alguna vez máquinas, robots o sistemas cibernéticos fueran semejantes a los humanos..., ¿cómo afrontarían su propia muerte? 

Ejemplo 1: En la ya conocida Blade Runner, el replicante Nexus-6 llamado Roy, cuya vida está limitada por razones de seguridad a seis años, lamenta su próximo final: ha visto cosas increíbles que nadie ya conocerá jamás ("Naves ardiendo más allá de Orión", etc.): "Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia". Apreciad el tono trágico y poético de esta conocidísima secuencia, y no os perdáis la reflexión final -muy apropiada para nuestros propósitos- del protagonista humano que interpreta Harrison Ford. (Atención: secuencia en castellano.)


Ejemplo 2: Vamos ahora con una de las muertes más famosas de la historia del cine: el momento de 2001: Una odisea del espacio en que el astronauta Dave Bowman desconecta el sofisticado -y al parecer autoconsciente- computador HAL 9000, que controla las funciones de la nave en la que viajan hacia Júpiter y a cuya tripulación ha matado debido a un extraño mal funcionamiento. Hal ruega por su vida y desvaría. (En este enlace encontraréis la versión en castellano, que no admite su inserción aquí.)




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