sábado, 31 de diciembre de 2011

Freakimachismo: un ejemplo inquietante

Ha llegado a mis oídos (y lamentablemente ha penetrado en mi cerebro) una interesantísima muestra de paleofrikismo casposo, un prodigio de aberraciones condensadas, una inenarrable oda cañí: la canción Maruchi, interpretada por El Niño de Baena. ¿Que quién es este tipo? Pues el de la afoto. Bien plantao y gallardo, ¿eh?, moderno y rompedor como él solo, con un tupé, eso sí, que me corroe de envidia, too un intelectuá.

El tema parece ser de 1963, pero bien pudiera ser de... tres siglos antes. La letra -que es el asunto relevante- nos sorprenderá y hasta irritará (¡espero!), pero quizás nos haga pensar que hace unos cuantos años expresaba un sentir muy común y corriente. Y me pregunto si aún hoy. (También me pregunto si os gustará. ¡Que el cielo haya sido piadoso con vuestros gustos y sensibilidades!)

Aviso: No escuchéis la canción sin la supervisión de un adulto, ni os la administréis más de una vez cada seis horas; debéis rebajarla con unos minutos de Queen y dos álbumes de Bebe. En breve os adjuntaré la relación de efectos secundarios y perjudiciales en un pdf de 282 páginas. Quedáis advertidos/as.
Ya podéis darle al play:


Tarea para el alumnado de Cambios Sociales de 3º: Haz una lista de todos los comentarios e ideas contenidos en la canción que muestren discriminación o diferencias de género. Ve comprándote un nuevo cuaderno bien gordote.

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