miércoles, 18 de abril de 2012

Lenguaje y pensamiento

Aquí os dejo un simpático vídeo que ilustra (ya veréis que esto es un decir) la importante cuestión de la relación entre el pensamiento y el lenguaje. En él se mencionan algunos puntos tocados -o por tocar- en nuestras clases.

Problemilla: no creo que entendáis ni papa. Je, ejem... Está en inglés norteamericano y para seguir a la chica hay que ser capaz de contar de oído los aleteos de un colibrí o haber nacido en Wapakoneta, Ohio (que será un lugar muy corriente, pero que siempre me fascinó por ser donde nació Neil Armstrong, y así le homenajeo y de paso me acuerdo de Jamie Sohngen, nuestra Dorothy particular, cuya añorada casita familiar queda cerca). Pero me gusta. ¡A ver si pilláis algo!






NOVEDAD: Gracias a Dorothy, digo a Jamie, la esforzada, brillante y adorable Jamie, tenemos una traduccción de lo dicho en el vídeo. Al leerla veréis que tiene mucho que ver con lo tratado en las clases (más en unas que en otras). Pinchad en "más información". 

¡Hola, chicos! Ha pasado un tiempo en que no he grabado ningún vídeo de lingüística, así que hablemos de lenguaje y pensamiento. 

Sin duda estos dos fenómenos están relacionados: nuestros pensamientos influyen en cómo usamos el lenguaje y el lenguaje influye en cómo pensamos. Menos claro está el alcance de esa influencia que nuestro lenguaje tiene sobre cómo pensamos. 

El relativismo lingüístico, también conocido como la Hipótesis Sapir-Whorf, es la idea de que la estructura de un lenguaje influye en cómo sus hablantes perciben el mundo. Por ejemplo, la tribu Pirahã en Brasil, cuyo lenguaje para números sólo incluye palabras para “uno” y “dos”; todos los demás números son “muchos”. Cuando unos investigadores les pusieron unas filas de palos y pidieron a miembros de la tribu que pusieran la misma cantidad de palos, casi siempre acertaban para filas de uno, dos y tres palos, pero más allá de esas cantidades resultó que no podían distinguir entre los números. Su carencia de “etiquetas lingüísticas” para números superiores a “dos” tenía gran impacto sobre cómo percibían y pensaban los objetos.

También hay una versión más fuerte de esta teoría llamada determinismo lingüístico, que dice que el lenguaje determina completamente cómo pensamos. Éste es el principio mostrado por George Orwell en 1984 con la creación de la neolengua. Si no te suena 1984, probablemente debes hacer algo ya para remediarlo, porque es increíble y se harán siempre referencias al libro en cualquier clase. Básicamente, la neolengua reduce el lenguaje a una cantidad mínima de términos. En lugar de tener la palabra ‘excelente’, dirías ‘más bueno’. Esta reducción del lenguaje tenía el objeto de limitar los pensamientos de la gente y eliminar el “crimen del pensamiento” (o crimental en algunas versiones) o pensamientos contra el gobierno. Es muy improbable que el lenguaje influya sobre los pensamientos tanto como dice la teoría de la neolengua, pero probablemente afecta al pensamiento en cierta medida; quiero decir, etiquetar algo que me gusta, como hacer vídeos, como “trabajo” le hace parecer más una tarea (desagradable), aunque normalmente disfrute haciéndolos.

El relativismo lingüístico es algo en lo que pensé mucho el año pasado, especialmente al fijarme en las diferencias entre el inglés de los Estados Unidos y el inglés del Reino Unido. Una de las diferencias gramaticales es el acuerdo verbal con algunos sustantivos colectivos, como nombres de grupos musicales o de empresas. Por ejemplo, mientras un americano diría “Coldplay está sobrevalorado” o “Apple estrena un nuevo producto”, alguien del Reino Unido diría “los Coldplay están sobrevalorados” o “(los de) Apple estrenan un nuevo producto”. Perdonadme si estoy equivocada. ¿Esto significa que los americanos perciben Apple como un individuo y que los británicos la (¡!) perciben como un grupo de personas? Sinceramente, creo que le estoy dando demasiada importancia. En realidad, no creo que consideremos a las grandes empresas de forma diferente, al menos no deliberadamente, pero sé que legalmente las empresas son tratadas como individuos en los Estados Unidos, por lo que creo que ésta es una pregunta válida. ¿Qué creéis?

7 comentarios:

Pleuvelanuit dijo...

Gracias Jamie, muchas gracias :) me ha sido de mucha ayuda la traducción del vídeo.

Jaime Quintero Rodríguez dijo...

Jacinto, tengo una duda sobre el tema de "Lenguaje y pensamiento":
Has ilustrado en clase el caso 1) P>L con el ejemplo de Keller; sin embargo, el texto dice "pero mientras carecía de lenguaje parecía tener profundas deficiencias mentales". Y el 2)L>P con la historia de Víctor, el cual si evolucionó y desarrolló en un pequeño grado su inteligencia y su sociabilidad, a pesar de carecer de lenguaje.
Mi duda es que no se si estaré equivocado (me habré confundido tomando notas) en que estos dos ejemplos ilustren los casos anteriores o efectivamente si lo hagan.
Tampoco veo claro de que posición son ejemplos el texto de Skármeta y de I. Calvino.
Muchas gracias.

Jacinto dijo...

Perdona, Jaime, que no te haya respondido antes.
La cuestión de las relaciones entre lenguaje y pensamiento suscita inquietud en el alumnado porque se suele partir de una actitud asumida: pienso, y después -y gracias a mi pensamiento previamente elaborado- me expreso lingüísticamente. Lo que llamé, de forma algo irregular, P > L. Por eso, me interesaba mostrar otras posibilidades, de forma que la mayoría de los ejemplos que elegí apoyaban más bien las posturas 2 (L > P) o 3 (P=L).
Veamos, en apoyo de la postura 1 lo más cercano es el caso de El cartero (de Pablo Neruda), que parece sugerir que tiene mucho pensado y le falta saber cómo decirlo. El caso de Helen Keller podría parecer similar, pero yo me inclino por considerar que fue la adquisición de un sistema de comunicación lo que le permitió dar un salto mental. Esto será cercano a 'P=L', y un caso parecido al de Víctor de l'Aveyron, sólo que éste en negativo: la falta de un lenguaje le impidió superar la fase del animal bien adiestrado y con una naciente emotividad (creo que es ahí donde están peor tus apuntes).
El resto de los ejemplos (que ahora no recuerdo bien, porque no tengo aquí mi cuaderno) me parece que venían a apoyar más bien 2-L>P, en una línea representada sobre todo por el relativismo lingüístico. Así, el texto de Calvino, el de Orwell, el caso de El Lute. El texto de Herder sería más cercano a 3-P=L. ´
Sé que olvido algún otro ejemplo, que ya me indicarás.

@_JaimeQ_ dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Jaime Quintero Rodríguez dijo...

Vale, el problema ha sido que al ver "El pequeño salveje" me había confundido un poco.
Solo falta el ejemplo de Wittgenstein que apoyaría la tercera postura.
Ya lo tengo todo claro, muchas gracias.

Jacinto dijo...

Sí: Wittgenstein, la 3ª. Me alegro de que vaya mejor.
Oye, ¿¿que has visto "El pequeño salvaje"?? Me emocionas. (Yo escucho casi a diario su música de Vivaldi.) Eso hay que comentarlo.

Jaime Quintero Rodríguez dijo...

Así es, y bueno, me llamó la atención que aprendiera a reconocer las letras, a identificar objetos, el hecho de que escribiera la palabra "lait" cuando quería leche... Su evidente evolución fue la que me hizo dudar un poco, aunque es cierto que no desarrolla el lenguaje y es por eso por lo que se comporta como un "animal bien adiestrado", es más, al final huye llamado por su instinto animal.