martes, 8 de noviembre de 2011

Robots: ¿pasionales y libres?

Una cuestión tratada en clase (4º) o que vamos a tocar (1º) es qué sea lo que más nos caracterize como humanos. Cuando se nos compara con animales, se insiste en nuestra racionalidad; cuando se nos compara con máquinas, se insiste en nuestros sentimientos.
¿Cabe imaginar una máquina, un robot, con emociones e incluso intensas pasiones? La ciencia-ficción lo ha imaginado en diversas ocasiones, buscando los límites en los que se difumina la diferencia entre el humano y la máquina. 
Encontramos un buen ejemplo de esto en el fime Inteligencia artificial, cuyo comienzo  podéis ver aquí (y oír en su versión original). También se plantea una cuestión inquietante y de relevancia moral: ¿cuál sería nuestra responsabilidad para con un robot que sintiera verdaderas emociones?

2 comentarios:

Álvaro Grande 1º Bach dijo...

significa esto que si en un futuro se crearan robots con sentimientos,¿serian ''libres''?,¿como nosotros?¿serían capaces de diferenciar entre el bien y el mal?, o estarían sujetos a alguna norma que les impida hacernos daño

Jacinto dijo...

Se trata de jugar con la idea. ¿Qué nos hace libres? ¿Algo, como el alma, que nunca podrían tener tales robots? ¿O la unión de racionalidad y voluntad, la discriminación entre causas y fines, criterios acerca del deber, como los que se "programan" en los niños? Si les programamos normas limitantes (no dañar a humanos) sin duda los hacemos menos libres y, en consecuencia, menos humanos. Ahora bien, lo que vale para robots puede valer para nosotros. ¿Y si viniéramos "de serie" programados para no dañar a humanos? ¿¡Ni a robots!?